Los que amamos las aventuras deportivas siempre estamos
pensando en que hacer: porque alguien más lo hizo, al ver una fotografía, un
video, Google Maps, y esa mezcla de información me inspiro a intentar el Alto de Letras por
la trocha.
Inicia la aventura.
Salí desde la casa de mis padres en una vereda en el municipio de
Falan Tolima, una parte del recorrido ya la conocía: Subir caminando un pedazo
empujando la bicicleta para ganar unos 45 min, quitar el barro de los zapatos
para que entren en los pedales, y empezar a pedalear, siguen Palocabildo, San Jerónimo,
Casabianca (tramo ya conocido) allí un buen desayuno, pregunto donde es la
salida a Herveo y empieza lo desconocido (Una cosa es lo que vi en maps y otra
la realidad), como en otras ocasiones mi única compañía Dios y mis
pensamientos, el paisaje es imponente, montañas, cultivos que de algún modo se
pegan a esas inclinadas montañas, ríos, cascadas
Desafios en el camino.
El camino en su mayoría muy
solitario, luego de unos pocos km empieza a descender (no hay bajada sin subida
dice el dicho) en el camino indago por la ruta, “hay que bajar hasta el rio y
luego subir” me informa un vendedor que lleva sus productos en motocicleta,
llego al rio Gualí, empieza una subida fuerte y luego de unos 500 m me
encuentro un grupo del ejército, me piden si puedo tomar un video le digo que
con mucho gusto, pensé que era tomárselo a ellos y no, es que yo hable dando un
saludo, le digo que listo, me dice “será que podemos bajar hasta el puente que
el paisaje es más bonito, mmm, jejejeje, hágale pues”.
Después de ese momento inesperado, y con las palabras de ánimo de los soldados resonando en mi cabeza: 'Desde allí arriba se ve Herveo, aunque el camino es largo', continué mi travesía, llego a una
finca y pregunto si estoy cerca: “ya casi: llega a la escuela, baja al rio, sube,
ya llegando es pavimentado” ( pienso: otra bajada, otro rio?) luego de pasar lo
anterior y llevar un rato de ascenso aparece la pavimentada, pero el indicador
de baterías ya venía marcando en rojo, pongo música en el celular, pero no es
que me ayude mucho, monto en los pedazos de menor pendiente, en los más
inclinados empujando la bicicleta, veo cerca el pueblo, antes de llegar me
monto y llego pedaleando, (no voy a entrar empujando la bici), las
fuerzas y el tiempo no me dan para seguir subiendo y tampoco para devolverme
montado, así que regreso en el ultimo vehículo publico, un campero que lleva carga abundante y gente
hasta en el techo.
Encuentros y anécdotas.
En el trayecto me entero de los chismes de la zona, trabajos
peligrosos como la cuida de toros de lidia, remedios caseros como el caldo de
palomo que casi mata a una de las pasajeras y la dejo privada 2 horas, “eso era
porque estaba muy débil comentaron”, finalmente ni supe para qué es bueno; y así
en medio de esta tertulia, varias paradas, una carretera difícil (en la bici no
se siente tanto) y muchas rancheras llegamos a Casabianca, 2 empanadas para
almorzar y seguir en otro transporte hasta Palocabildo.
El regreso y la reflexión.
Desde Palocabildo, (a esa hora solo llegan
hasta allí), que aunque no lo quería, nuevamente a la bici, realmente ya no
me siento cansado, y es cerca, desciendo con un poco de niebla y oscuridad (llevo
linterna), llego al desvió para tomar el camino, en el trayecto una suave ida
de bruces sin ir montado, paso por algunas casas y los perros salen a ver quién
perturba la paz de los caminos a esa hora de la noche, llego a casa sobre las 8
pm, les cuento como me fue, un baño y a
descansar. Quisa si hubiese entrenado habría llegado, es cierto, pero lo que no
hice no me puede detener a intentar lo que sueño ¿el resultado podría haber
sido diferente? Si, pero di todo en el intento, y lo disfruté y no es que sea
una gran hazaña, pero no podemos esperar a que las circunstancias, la
preparación, los medios sean perfectos para intentar algo, creo que es mejor
intentar y vivir, que quedarse esperando el momento exacto que nunca llega.
Datos: Distancia 57 km Desnivel positivo 3.626 m Tiempo en
movimiento 5 h 40 min