PEDALEANDO A 4000 MSNM

 El temor a emprender esta corta aventura en solitario a un lugar desconocido me hace pensar en sacar cualquier excusa para no ir: “no quiero quitarle tiempo a las vacaciones con mi familia”, “la bicicleta tiene un problema (realmente si lo tenia)”, “la recomendación de un conocido de no ir solo” o simplemente “en otra ocasión será”; sin embargo la oportunidad al estar relativamente cerca y el querer enfrentar mis temores estuvo por encima, así que llego el día: 

La decisión:

Luego de conducir casi 3 horas me encontraba en Murillo Tolima ubicado a 3.000 msnm, indago sobre la ruta y sobre las 9 am salgo del parque principal y empiezo el ascenso, fincas ganaderas, cultivos de papa, la vía sin pavimentar en mal estado llena de rocas, el día es completamente nubado, paso por un sitio en el cual hay 2 perros furiosos amarrados a un costado de la vía, al parecer es un deposito donde los cultivadores guardan la papa y estos canes son los vigilantes de ese tesoro. Hacia las 12:00 me encuentro sobre los 3.800 msnm hago una parada como excusa para almorzar, pero la realidad es que empiezo a sentir el rigor de la altura, pues vivo a 400 msnm y no estoy aclimatado, sigo pedaleando, en algunos tramos la altura sumada al mal estado de la vía me hace bajarme de la bicicleta y seguir empujándola, no soy de tomar energizantes en gel sin embargo he llevado un par, tomo uno pero no siento gran cambio, empiezo a ver los frailejones y la vegetación típica del páramo esto me inyecta energía o quizá sea el efecto del energizante?, la sensación de volver a la montaña de estar en el páramo aunque sea por unas horas es increíble, el objetivo es ir hasta el Sifon sitio por el que bajo la avalancha de la erupción del Nevado en 1986, me encuentro en 4.000 msnm y voy con la esperanza de encontrar el “Sifon”, sin embargo no aparece, me encuentro un par de damas atalajadas con su traje aislante del frio muy usado en estas alturas “la ruana”, me dicen que esta a unos 20 minutos y que en la casa de ellas ofrecen aguapanela con queso, como suele ocurrir en la montaña los 20 minutos pueden ser un poco más, sigo pedaleando estoy por encima de 4.000 llego al alto de Ventanales, lo se porque lo dice un grafiti en una pared de una casa abandonada, llego a una  pequeña laguna, avanzo un poco más  la carretera empieza a subir, sin embargo ya es tarde y decido ir hasta este sitio que luego me indican que se llama Plazuelas, es un sitio fantástico, sigue nubado, y empieza a caer una suave brisa, que en el descenso se convierte en lluvia, paro a tomar aguapanela con queso, me cambio la chaqueta pues la lluvia arrecio y sigo el descenso, el frio es fuerte y lo siento mas en las manos y los pies, el mal estado de la carretera se transmite mas en el descenso a mi cuerpo, antes de las 5 pm estoy en Murillo, alistar todo y volver a la casa de mis padres donde estamos pasando unos días de vacaciones junto a mi esposa e hijo.

Hay oportunidades para hacer algo, el miedo muchas veces quiere paralizarnos, pero al afrontar la situación vemos que Dios nos ha hecho con la fuerza suficiente para salir adelante y VIVIR la vida.