Tras superar un episodio de salud y en proceso de recuperación, me embarco en una nueva aventura en la cordillera Blanca del Perú con mi amigo David, a través de paisajes majestuosos, momentos de superación, reflexiones sobre el significado del éxito y la importancia de regresar a casa con las personas que amamos.
Amanece y no he podido dormir; el compañero de habitación amarrado a su cama, despertando de un coma de varios días debido a un accidente ebrio conduciendo una motocicleta, en su delirio se cree un arriero, toda la noche hablando, gritando, sacando un viaje de madera en mulas y maldiciéndolas porque el camino esta difícil y las bestias imaginarias se quedan enterradas en el lodo de sus selvas mentales…
8 meses de entrenamiento intenso, ascensos al Nevado del Tolima, largas jornadas en bicicleta, madrugar para entrenar antes del trabajo, se desvanecen en pocas horas, estoy hospitalizado en recuperación, luego de un procedimiento ambulatorio para colocar un stent(1) en la arteria coronaria derecha, . El sueño de regresar al monte Aconcagua se va; antes de salir de alta, llega el papa del arriero nocturno, un hombre del campo de aspecto recio, pero que al ver a su hijo su rostro muestra confusión y desesperación.
Han pasado unos meses y escucho el llamado de la montaña, el reto no será el más alto, sin embargo será una buena prueba; con ansiedad salimos con mi amigo David, un discípulo montañero(2) de Florencia rumbo a Perú, estaremos en un curso Internacional de seguridad y rescate en Montaña y WFA(3) e intentaremos ascender al monte Vallunaraju de 5650 metros. 5 días de aprendizaje, compartiendo con montañistas del continente, terminan con una cebracion llena de la cultura peruana,un diploma y la expectativa de una nueva aventura.
Tras la partida de los participantes el refugio se llena de soledad, desaparece el bullicio de los participantes y las filas para tomar los alimentos, una ducha reparadora luego de 5 días sin tener este privilegio, una buena cena y una cama para dormir unas pocas horas antes de emprender el ascenso al monte Vallunaraju. Salimos a las 2:30 am del refugio ubicado a 4.400 metros, por un camino de fuerte pendiente, hay algunos pasos expuestos que atraviesan una quebrada y aproximadamente a las 4 am llegamos al final del camino a una zona de rocas, a pesar del frio el caminar con el morral nos hace sudar… tomamos una ruta equivocada, subimos, bajamos, volvemos a subir, a bajar, esto nos desgasta y también nos impacienta, luego de una hora finalmente logramos encontrar una ruta que nos lleva a la base del glaciar, llego el momento de pisar el hielo y la nieve, sentir su textura, oír el crujir del hielo al caminar, sortear grietas, enfrentar el miedo e intentar llegar a la cumbre.
Llega la luz del sol, el día
es fabuloso, completamente despejado, vemos la grandeza de la Cordillera
Blanca, vemos el Huascaran la montaña más alta del Perú. Nos sentimos bien, y
paso a paso ganamos altura, a pesar de la obligada pausa en el entrenamiento me
siento fuerte, gracias a Dios la reparación quedo bien, estamos a 5.400 metros
faltan 260 metros de desnivel, vemos la cumbre cerca, pero sabemos que la
realidad es otra, una pausa para descansar, hidratarnos, comer algo… entonces,
la altura más un poco de inseguridad por lo que viene en la ruta le juegan una
mala pasada a mi compañero de cordada, la aclimatación previa y la experiencia
aun no fueron suficientes para vencer el desnivel de mas de 5000 metros que
vivimos desde nuestra ciudad Florencia; quiero inyectarle fuerza, motivarlo a
subir, a dar un poco más, pero aunque la decisión de dar la vuelta es difícil,
es mejor hacerlo, así que por esta vez la cumbre tendrá que esperar, la montaña
seguirá hay para la próxima. Algunas fotografías y luego el descenso, el tiempo
va cambiando, las nubes cubren la montaña y empieza a caer granizo, a medida
que descendemos el granizo se transforma en lluvia, empapados, llenos de barro
y cansados llegamos al refugio, así nos da la despedida la montaña.
Luego una maratón para
regresar a Florencia, ese mismo día bajamos a Huaraz(5), hay que
organizar el equipo, una noche de descansó, al día siguiente algo de turismo,
en la Noche un bus rumbo a Lima donde llegamos a las 5 am a un terminal de
regular aspecto, que la oscuridad le da un aspecto más lúgubre y de
inseguridad, pero que cambia con la salida del sol y el movimiento de los
viajeros; con sueño y frio, maletas a guardar y a pesar del cansancio a
disfrutar algo de Turismo en el centro de Lima, declarado Patrimonio Historico
de la Humanidad por la UNESCO, fotografías, museos, comida y sobre las 3 al
aeropuerto, a media noche en Bogota unas pocas horas de sueño y a las 6 am
nuevamente en el aeropuerto rumbo a Florencia, el vuelo está retrasado por mal
tiempo, la sala de espera no es el mejor sitio para pasar el tiempo, pero hay
que sacarle la mejor parte, ponerse al día en el correo, llamadas, pedidos,
saludos y finalizando el día por fin en casa.
El objetivo de ir a la montaña
no es solamente llegar
a la cumbre, ese sitio, frio y solitario, con vistas impresionantes cuando las
nubes lo permiten, y aunque la sensación de llegar allí no puedo describirla y
solo cuando se está allí se puede saber lo que se siente, allí no está el
éxito, es solo una parte, y no la cambiaría por llegar a casa, abrazar a mi
esposa y darle un beso. El éxito no está solo en llegar a la cumbre, está en todo el proceso, en la
planeación, en el entrenamiento, en la búsqueda espiritual de Dios pidiendo
fuerza y ayuda, en cada día de recorrido, en cada paso fácil o difícil que se
da a pesar del cansancio, en lo vivido, en lo aprendido, y en siempre volver a
casa para estar con las personas que se aman, de nada sirve llegar a la cumbre
y no regresar a casa, de nada sirve el éxito si se pierde la familia en su
búsqueda, de nada sirve el éxito si en el camino perdemos nuestros valores,
nuestra esencia. Pienso que algunas veces ignoramos el éxito que tenemos, no lo
vemos, pero al analizar nuestra vida hay esta, depende de cada uno sentirlo,
depende de la actitud que le ponemos a la vida.
A cada uno de los que hacemos
parte de Eduardoño, Feliz 2017!
Fotografias: Cortesía David
Rios
(1) Pequeño
tubo de malla de metal que se expande dentro de una arteria del corazón.
(2) Persona
que practica el montañismo.
(3) Wilderness
First Aid: Primeros Auxilios en zonas remotas
(4) Asociación
de Guías de Montaña del Perú
(5) Capital
del departamento de Ancash, ubicada en la zona norte de Perú, sobre la
cordillera de los andes que convierten a la ciudad en un punto importante de
arribo para practicantes de deportes de aventura y de alta
montaña.